sábado, 28 de diciembre de 2013

El sueño sigue




Camino por las calles de esta ciudad, anónima, como una más y recuerdo los versos de Antonio Machado, caminante no hay caminos, se hace camino al andar. Ese ha sido mi meta desde que llegó a mi vida la primera de las cuatro luces que alumbraron el sendero de mi andar, no me arrepiento de nada, solo debí dejar un espacio, para sentir mi propia vida, mi propio caminar....
No me siento derrotada, solo triste interrumpo un buen paso que estaba dando, ya que no alcanzo a terminar.
La lluvia y el viento despeja por un momento las inquietudes que me asaltan, un futuro incierto me espera..., o me engaño y es muy cierto y es a eso que le temo?
Soy una soñadora y eso a alimentado mi espíritu y me a ayudada en las derrotas..., que han sido muchas, a sobrellevarlas y a levantarme y seguir hacia las metas, casi inalcanzables que siempre me propongo, arrecian las críticas, pero eso para mi es cotidiano, para eso están los sueños.
Ha pasado mucho ya desde que escribí los párrafos anteriores y como dice el título, el sueño sigue.
Me levanto a diario con el mismo punto fijo terminar lo que empecé y tantas trabas ha tenido, materializar ese sueño que llevó tan lejos, ayudar a salir de este episodio amargo y negro que estamos viviendo y al cual hemos arrastrado a nuestros hijos. Solo quiero una oportunidad mientras tengo fuerzas, esas fuerzas que malgasto cotidianamente, sin un real provecho.
Salgo y miro este lugar, mi parcelita, que me ha acogido por más 20 años, que he cuidado con esmero y un inmenso amor. La verdad que aquí se han vivido muy variados momentos de dulce y agraz, pero la cualidad de este lugar es que los momentos triste se mitigan y los de satisfacción se agrandan. Este lugar dentro de esta gran cuidad (Santiago de Chile)es como un lugar remoto o escondido, cuando tu llega abajo, a su entrada, no imaginas lo que encontrarás y con lo modesto de los recursos que ha habido, se ha hecho de él un hermosos lugar que quién viene lo ha elogiado y algunos lamentablemente... malamente envidiado.
Si bién es cierto que en mi ya larga vida es mucho lo que he visto, no deja de asombrarme la conducta del ser humano, por exelencia somos egoísta, cruelmente egoístas, unos más que otros claro está y por mala suerte, son con los que más me he topado en mi camino.
Dicen que los tropiezos, los desamores y en general los desengaño, son un nutriente para hacernos más grandes y luchadores, si no es así te vas al fondo del precipicio.
La vida es un constante desafío, que no me cabe duda es muy gratificante superar. Lo difícil si, es contar con las armas para lograrlo.
Cada día me convenzo más que la vida se ha convertido un montón de subjetivas banalidades, donde cada cual, destierra de plano la palabra del más cercano. sobre todo si este es un adulto mayor, esto claro en la llamada cultura occidental, pues en las orientales muy por el contrario esa es la palabra que más vale.
Pero bueno esto, no es la única lacra heredada de esta cultura.